9 oct. 2012

Basura

No sé muy bien cómo empezar esto o qué escribir. No es relevante, poco más queda añadir a este sitio, a estos escritos. Palabras, trozos de una mente, un mundo, unos pensamientos, basura. Eso es lo que es.
Gran parte de lo aquí escrito no son más que residuos de una mente contaminada. Palabras e ideas sucias, defectuosas, inútiles, arrogantes; en definitiva, un montón de morralla inservible carente de credibilidad o valor alguno. Tras cada texto suponía ver un reflejo lo más fiel posible a una imagen mental, del mundo, de mí mismo, de mis experiencias. En algunos ya no me veo reflejado, en otros veo reflejada una imagen que quiero destruir; en todo caso poco se puede rescatar. Poca pureza queda, y ésta ya no brilla como antes. ¿Qué se puede sacar de una mente que es basura? Por suerte no todo lo aquí expuesto ha salido de mi mente, el corazón aún escapa de la podredumbre que inunda todo esto.
Pero qué más da, ni siquiera sé qué hago escribiendo más sandeces, no debería escribir sobre un mundo que conozco cada vez menos. Es fútil, no merece ser leído siquiera, y mucho menos ser tenido en cuenta. No me hagáis caso. O sí, haced lo que os venga en gana. Basura, poco más que eso vais a ver aquí, es todo lo que puedo ofrecer.

15 sept. 2012

Humanidad

Con la llegada del 2012 la gente hablaba del fin del mundo de la profecía maya, la cual cada vez que recuerdo me hace esbozar una seca y desesperanzada sonrisa. Millones de personas ignoran que el fin empezó hace mucho tiempo, el fin no será repentino, si no que poco a poco está viniendo. Pero como es típico en el propio ser humano, no será consciente de ello hasta que sea demasiado tarde, o incluso puede que nunca, quién sabe. En el último año parece que se ha “puesto de moda” hablar de revoluciones, a las cuales miles de personas desinformadas se unen sin saber qué hacer y siguen a otras personas que están prácticamente en las mismas condiciones que ellos. Es normal que la gente esté harta de la situación que vive, y quieren vivir en mejores condiciones, pero una revolución y un posible cambio en el mando sólo mantendría una época de tranquilidad, que tarde o temprano volvería a convertirse en lo que es hoy en día, o incluso algo peor. El ser humano es débil y el poder corrompe a cualquiera que no esté realmente preparado para ello, y en la sociedad que vivimos (la occidental, al menos) encontrar a alguien que lo esté es poco menos que una utopía. La anarquía sería un caos en el mundo actual, totalmente corrupto y lleno de avaricia, odio e ignorancia. Sin embargo el problema no es colectivo, es individual.


No podemos intentar cambiar el mundo si ni siquiera somos capaces de cambiar por nosotros mismos. Tenemos hábitos tóxicos. La capacidad del ser humano para intoxicarse a sí mismo a base de negatividad (odio, envidia, avaricia, soberbia, pensamientos negativos) y hábitos dañinos (sedentarismo, tabaco, drogas, alcohol, etc) es impresionante; además de ser capaz de meterse por sí mismo en espirales de esta propia negatividad, ¿quién dijo que el ser humano fuese inteligente? ¿alguien inteligente haría estas cosas? Pero esto no es lo peor, lo peor es que todo esto se inculca directa o indirectamente generación tras generación, como un cáncer hereditario. Si este es el ejemplo que damos a los que vienen, pronto serán un reflejo de todas estas cosas.

En mi opinión la principal fuente de todo lo negativo se halla en la ignorancia, la cual hay de sobra. Nadie escapa a ella, ni yo mismo, por supuesto. Si no ignoras el daño y la pérdida de tiempo, vida, esfuerzo y dinero que te supone todo esto, dejarías de hacerlo. Nadie quiere desgraciarse la vida, supongo.

6 ago. 2012

Vacío


¿Dónde estoy? Miro a mi alrededor, desconcertado. La densa niebla sigue tapando todo lo que intento ver más allá de unos metros. Lo poco que veo me resulta familiar, pero no es lo mismo. Tengo la sensación de haber estado allí antes, tal vez lo estuve. Pero está irreconocible, como si hubiese pasado un huracán y se hubiese llevado casi todo. Continúo levantándome del suelo tras los últimos tropiezos, caídas y trampas. Todo lo que veo son ruinas de lo que anteriormente fue... ¿mi camino? ¿cómo he llegado aquí de nuevo? No entiendo nada, ni siquiera sé si realmente tengo que entender algo.

El dolor sigue ahí, no se irá; pero no importa, se aprende a vivir con él. El miedo va dejando paso a la temeridad de aquel que sabe que tiene cada vez menos que perder. ¿Acaso volveré a mi antiguo ser? Insensible ante todo aquello que sea ajeno a ese sueño que me he visto obligado a abandonar antes de tiempo, a esa luz que llevo conmigo. Vacío ante el mundo que le rodea. Ya no disfruto haciendo aquello que antes me gustaba, ya no encuentro la paz donde antes la tenía. Ruinas, ruinas de lo que antes fue un mundo que creí haber construido bajo unos fuertes cimientos. No lo eran tanto, al parecer.

Por un lado, un sueño roto que sigo sintiendo; por otro lado, temeridad, indolencia, indiferencia, desidia, incapacidad para sentir nada. Parecen dos mundos aparte. Los restos de mi alma se quedaron en ese sueño, que poco a poco muere dejando un vacío más grande de lo que cabía esperar. La viveza de éste me hacía más humano. Ahora el panorama se antoja muy distinto, pero a la vez familiar. Hace tiempo esto fue lo que quise, tal vez tuviese mis razones, pero ya no lo quiero, no tiene razón de ser, ¿por qué vuelve? ¿me he convertido en esto de verdad? Alejarte del mundo no es tan difícil, lo difícil es volver a él una vez lo has abandonado. ¿Cómo revertir la indolencia? ¿Cómo recuperar ese trozo de humanidad perdido? ¿Cómo encontrar ese equilibrio? Mi alma se apaga inminentemente, no sé qué vendrá después, realmente ahora sé menos que nunca. Vamos, mundo, sorpréndeme.

19 jul. 2012

El camino


El camino de la vida, hace tiempo que empezó a ser bastante sombrío, abrupto y confuso. Cada vez más, hasta el punto en que es imposible ver más allá de unos pocos metros. No se ve nada, sólo puedes ver por donde vas pasando. Unos cuantos pasos atrás he empezado a andar por un puente, un puente del que no se aprecia un fin, y por supuesto no se sabe a dónde va a parar. Se tambalea a cada paso y mientras van cayendo rocas de lo alto de alguna colina cercana. Llegados a este punto no hay opción que valga. Volver atrás te llevaría a un camino que tal vez esté ya destruido. Sin embargo con un pequeño salto puedes poner fin a todo esto ¿y si...?
La idea del salto al vacío es tentadora, tendrías por fin la tranquilidad que nunca tuviste, ese sosiego que llevas toda la vida esperando, por fin silenciaría todas esas voces en tu mente. Sin embargo tampoco hay elección, has arraigado un vínculo con gente de este mundo y son esas raíces las que te han impedido dar antes ese salto. Y recuerda que por suerte o desgracia fueron creadas por tu propia voluntad. Ni siquiera tienes libertad suficiente para elegir, ya has vivido esto antes, cuando eliges un camino la vida te aparta de él y vuelves a empezar. Y eso no es todo, también has perdido el combustible, esa fuente de energía que te hacía poner todo tu empeño en seguir y avanzar por ese camino, la ilusión, la motivación. Y ahí estás, en medio del frágil puente mientras todo se derrumba a tu alrededor, avanzando con lentitud y desidia hacia no se sabe dónde, encadenado a este mundo y cada vez más muerto interiormente, cansado de escuchar siempre las mismas voces dentro de tu cabeza, que eventualmente ignorarás. Cuánta impotencia, cuánta confusión. No hay respuesta a tus preguntas, no hay elección, no esperes nada, ni siquiera esperes el fin, sería ponértelo demasiado fácil. Sólo sigue.

6 jun. 2012

Volvemos a vernos



Parece que vuelvo a verte, no has cambiado nada, siempre apareces en momentos de debilidad e intentas meterte en mi cabeza. Siembras el desconcierto y el miedo, distorsionas la realidad, y tratas de aprovecharlo para recuperar un puesto que nunca fue tuyo. Provienes de una negatividad antigua que cada vez carece más de sentido, no has nacido conmigo, no eres yo, has nacido como resultado de un cúmulo de despropósitos, pero no volverás a tomar el control, no otra vez. Te conozco cada vez mejor, debí verte venir, siempre cuando estoy en el suelo, muy propio de ti, cobarde.
Ya no soy el mismo que las otras veces, ya no soy aquel niño asustado de lo que se le pasaba por la cabeza, ya no estoy encerrado en un rincón rogando porque que te vayas, ya no estoy solo como siempre intentaste hacerme creer. Me haces pensar que lo he perdido todo para que me aferre a ti como hace tiempo, manipulas la realidad para que todo parezca en mi contra, me contaminas, pero no soy tu juguete, ya no. Eres fuerte, no lo niego, y estoy herido, pero tu cobardía te pierde, ¿Dónde estabas cuando yo caminaba a paso firme? Escondido como una rata. Ahora que estamos frente a frente no pareces tan fiero, no oigo tus patrañas. No eres nada. La fuerza sin valor no es nada. No estoy solo, lo que me da el valor y el apoyo para levantarme cuantas veces haga falta. Desde el suelo se te ve grande, alto, poderoso, pero a medida que me levanto veo que sólo eres un enano cobarde. Te lo repito, no eres nada. Aún tengo cosas por resolver, pero tú no eres una de ellas, no molestes. Esta vez no. Adiós.

5 jun. 2012

Condena



No sé nada, no sé actuar, no sé pensar, no sé olvidar, no sé quién soy, no sé a dónde voy. Arenas movedizas, nunca sabes cuándo pueden aparecer, nunca las ves, hasta que caes y cuanto más te resistas más te hundes. Llegados a este punto no hay retorno, ni avance, no sirve de nada gritar, estás enterrado, nadie te va a oír. No hay esperanza. Pierdes el rumbo, caes en una cueva donde no ves nada más que fantasmas por todos lados, todos y cada uno de ellos eres tú mismo, ¿no lo recuerdas? Ya has estado ahí antes, has roto cada oportunidad de salir a la luz y vuelves al principio. Todos han fracasado, y todos han dejado su huella. Ahora eres uno más del grupo, un grupo que intenta sabotearte y devolverte a ese mundo del que aún no consigues escapar, ¿cómo vas a deshacerte de tu enemigo si eres tú mismo?
Ahora no entiendes nada, parecía que ibas por el buen camino, ¿ahora qué? La vida siempre te vigila, te pone a prueba y castiga con dureza tus fallos. Te das cuenta de que el peor verdugo no es aquel que ejecuta, sino el que te deja vivir lastrado. Pero eso es sólo el principio, quieres respuestas, respuestas que nunca te dará. Dudas ¿qué hago aquí? ¿por qué me han traído aquí? ¿quién soy? ¿a dónde tengo que ir? ¿soy de los buenos o de los malos? ¿realmente importa algo o es todo un juego? ¿tiene respuesta alguna de estas cuestiones? Probablemente tengan respuesta, pero no te la van a dar, las cosas nunca serán fáciles. Y menos ahora que tienes un lastre más en tu haber.
El rayo de esperanza que te unía a la luz de ahí fuera era lo único que te quedaba de aquella oportunidad perdida y te dejaba ver la luz al otro lado. Ya no está, poco a poco tu alma se irá apagando, tu corazón aún latiente volverá a su celda, y volverás a estar muerto en vida, bienvenido a tu nueva condena.
Y por si algún día vuelves a salir ahí arriba, recuerda que aquí abajo están deseando verte caer de nuevo.

31 may. 2012

Perdido


Si algo he aprendido de la vida últimamente es que castiga duramente, no sólo hechos, si no tus palabras. Nunca me he llevado bien con la vida, para qué engañarnos, pero querer de algún modo vengarte o empezar una especie de necia confrontación con ella no sirve más que para hundirte, como en arenas movedizas, cuanto más pelees, más enterrado te verás. He cometido muchos errores en mi corta vida, pero la raíz de muchos de ellos está ahí. La negatividad llama a más negatividad, hasta que te hundes en ella; decides salir de ese pozo pero tienes impregnada su peste, parece inofensiva pero en un momento de debilidad puede convertirse en una pesadilla. ¿Y sabes de quién ha sido la culpa? Sí, tuya, en lugar de afrontar las cosas con seguridad has alimentado esos fantasmas hasta que te han atrapado. Sus consecuencias son fatales, has dejado crecer el miedo hasta que se ha convertido en realidad, y esta realidad te muestra que no eres como pensabas. Aprendes que por la boca muere el pez, y que aquello que creías cuando el agua estaba en calma es lo que más daño te hace cuando hay tormenta. Y esto es sólo el principio.
La vida es un camino en el que puedes ir más rápido, más lento, caer, levantarte, donde nunca hay posibilidad de retroceder, sólo seguir adelante vayas donde vayas, cambiar de rumbo y también... perderte. Nunca he sabido muy bien qué camino seguir, y cuando parece que encuentro uno, se desvanece o lo echo por tierra. Me encuentro perdido en medio de la tormenta, donde no puedo ver hacia dónde me dirijo, herido, con el dolor que otorga la culpa, la pérdida del camino, el haber actuado mal y haber dañado aquello que más quiero, haber cedido una vez más a fantasmas del pasado. Por suerte aún hay una luz que me acompaña aún en la tormenta, la luz de un tesoro que quiero cuidar por siempre. No sé qué hay delante de mi, ni sé por dónde seguir caminando, apenas puedo ver, sólo sé lo que deseo con el corazón, y es estar allí donde está mi alma, que desde hace un tiempo está donde quería.

8 may. 2012

Despertar


El despertar, ese momento en que la luz inunda tu espacio y te levantas, sales de la cama, donde has estado entre penumbras sin ir a ningún sitio, aunque tu mente volase lejos, y te dispones a ir allí a donde te decides ir. Aunque el símil pueda ser válido, no es de ese tipo de despertar del que quiero hablar. Quiero hablar del despertar del alma. Un alma que estaba entre tinieblas, y que aunque estaba cómoda allí, ya que era lo único que conocía, soñaba de vez en cuando con salir a la luz.

Tras años encerrada y sin saber cómo, alguien abre una puerta y consigue llegar al fondo de la cueva, estaba tan oscuro que cualquiera daría marcha atrás pensando que no encontraría nada entre tanta oscuridad. Pero ella no, fue valiente y llegó más allá. Allí esperaba mi alma, dormida, encerrada en su ataúd. Ella se acercó, no temió y abrió el sarcófago. El alma aún no se lo creía, aún habiendo esperado este momento, fue una enorme sorpresa, alguien la había encontrado detrás de muros de roca y quiso enseñarle el mundo fuera de la cripta. Dio vida a un alma muerta y vacía que se consumía entre el vacío. Le enseñó la luz, le mostró el mundo como nunca lo había visto, le despertó, le hizo renacer. Esa alma despierta de su letargo con más intensidad que nunca, junto a otra alma que siempre brilla como el más grande de los tesoros. Ahora son más brillantes que nunca, ahora son más grandes, ahora son una.

15 abr. 2012

Sueños

Desde pequeños, la gran mayoría de nosotros tenemos esos sueños, esas ilusiones que nos pueden durar hasta la madurez, o incluso más allá. Esos sueños para mucha gente, como yo mismo, suponen la diferencia entre vivir o simplemente existir. Tal vez lo que hace a los sueños tan especiales es su dificultad, suelen ser cosas difíciles de conseguir (que no imposibles) o cosas en las que se tiene poca esperanza. Cuántas veces habré sentido que mi esfuerzo es en vano, cuántas veces habré visto cómo algo se me escapa de las manos sin entender por qué, cuántas veces he estado a punto de tirar la toalla para siempre, y así una larga lista de sensaciones dadas a la desesperanza.

Por suerte la vida te da sorpresas, y cuando menos te lo esperas puedes encontrarte con aquello que deseabas, aunque no en bandeja de plata, muchas veces tendrás que poner de tu parte y luchar por ello, y por mantenerlo, por supuesto. Se podría decir que llegado el momento la vida te da lo que pides, pero no te lo regala, lo cual nunca debe suponer un paso atrás, nunca sabes si podrás volver a tener una oportunidad similar.

La clave de todo esto viene estando en una metáfora que leí hace bastante tiempo, sobre un trébol que representa la suerte, o en este caso, la consecución de los sueños. Para que el trébol crezca, es necesario preparar el terreno, ya que no puede crecer en cualquier sitio. Una vez hecho esto se planta la semilla, y se espera a que llueva. El sitio no debe ser sombrío, ya que para germinar necesita luz, y una vez germinando ha de cuidarse o acabará marchitando. El terreno representa la disposición y preparación de la persona, se consigue mediante la experiencia, a base de esfuerzo y/o de aprender de los errores. La semilla representa la esperanza, sin semilla no puede crecer el trébol, sin esperanza no puede haber sueños. La luz representa la actitud, si la actitud es buena se ve todo con más claridad, y las plantas necesitan luz para crecer; en un lugar sombrío no crecerá el trébol, del mismo modo con una actitud oscura y negativa se cierran muchas puertas, la mayoría sin ser consciente de ello siquiera. Teniendo todo preparado, sólo queda esperar a la lluvia, lo cual es un llamado a la paciencia; la paciencia es amarga, pero imprescindible, la lluvia llegará. Cada parte de este proceso es imprescindible, mucha gente ha fracasado a pesar del esfuerzo por fallar en algún detalle vital que ha pasado desapercibido. Por último, si el trébol germina, has de cuidarlo para no perderlo; la vida te concede lo que has deseado, cuídalo, pon de tu parte y no lo eches a perder, porque una vez visto ese radiante trébol, una vez hecho realidad ese sueño, te darás cuenta que todo el tedioso proceso anterior habrá valido la pena. Y sobre todo, nunca jamás te rindas ni pierdas la esperanza, nunca sabes cuándo la vida puede sorprenderte.

4 mar. 2012

La luz



Esta no es una entrada en la línea en la que llevo escribiendo en este blog, pero igualmente necesito escribirla, plasmar lo que tengo en mi cabeza últimamente.
Una luz, que en un principio se podría pensar que amenaza la constante oscuridad en la que vago y en la que siempre me había sentido cómodo, se ha encendido. Una luz tan intensa que al principio desconcierta, pero también es cierto que para ver ciertas cosas hace falta luz, y gracias a ella veo cosas que antes no veía aún teniéndolas delante de mi, nuevas oportunidades, nuevas sensaciones, nuevos sentimientos, nuevas perspectivas, un mundo nuevo, una ilusión nueva. Hoy en día esa luz es cada vez más brillante, pero no me ciega, simplemente me abre a un nuevo mundo y me guía por él, me gusta, me gusta lo que veo gracias a ella, aún desde la distancia me ilumina y me da un calor que es bienvenido. Por primera vez este autoproclamado señor de la muerte, se dirige hacia la luz, para llegar a un más que posible paraíso pronto. El camino no será fácil, pero como ya he comentado en anteriores entradas, nada de lo que vale la pena es fácil, y eso me motiva. Cada vez más convencido de ello avanzo paso a paso, sabiendo que allí estará esa luz esperando mi llegada, confiando en mí y en mis capacidades, confiando en que pronto llegaré y entonces un nuevo mundo se abrirá ante nosotros. Un paraíso, nuestro paraíso. Sólo queda un pequeño y escarpado camino, guíame luz, yo me encargo del resto.