15 abr. 2012

Sueños

Desde pequeños, la gran mayoría de nosotros tenemos esos sueños, esas ilusiones que nos pueden durar hasta la madurez, o incluso más allá. Esos sueños para mucha gente, como yo mismo, suponen la diferencia entre vivir o simplemente existir. Tal vez lo que hace a los sueños tan especiales es su dificultad, suelen ser cosas difíciles de conseguir (que no imposibles) o cosas en las que se tiene poca esperanza. Cuántas veces habré sentido que mi esfuerzo es en vano, cuántas veces habré visto cómo algo se me escapa de las manos sin entender por qué, cuántas veces he estado a punto de tirar la toalla para siempre, y así una larga lista de sensaciones dadas a la desesperanza.

Por suerte la vida te da sorpresas, y cuando menos te lo esperas puedes encontrarte con aquello que deseabas, aunque no en bandeja de plata, muchas veces tendrás que poner de tu parte y luchar por ello, y por mantenerlo, por supuesto. Se podría decir que llegado el momento la vida te da lo que pides, pero no te lo regala, lo cual nunca debe suponer un paso atrás, nunca sabes si podrás volver a tener una oportunidad similar.

La clave de todo esto viene estando en una metáfora que leí hace bastante tiempo, sobre un trébol que representa la suerte, o en este caso, la consecución de los sueños. Para que el trébol crezca, es necesario preparar el terreno, ya que no puede crecer en cualquier sitio. Una vez hecho esto se planta la semilla, y se espera a que llueva. El sitio no debe ser sombrío, ya que para germinar necesita luz, y una vez germinando ha de cuidarse o acabará marchitando. El terreno representa la disposición y preparación de la persona, se consigue mediante la experiencia, a base de esfuerzo y/o de aprender de los errores. La semilla representa la esperanza, sin semilla no puede crecer el trébol, sin esperanza no puede haber sueños. La luz representa la actitud, si la actitud es buena se ve todo con más claridad, y las plantas necesitan luz para crecer; en un lugar sombrío no crecerá el trébol, del mismo modo con una actitud oscura y negativa se cierran muchas puertas, la mayoría sin ser consciente de ello siquiera. Teniendo todo preparado, sólo queda esperar a la lluvia, lo cual es un llamado a la paciencia; la paciencia es amarga, pero imprescindible, la lluvia llegará. Cada parte de este proceso es imprescindible, mucha gente ha fracasado a pesar del esfuerzo por fallar en algún detalle vital que ha pasado desapercibido. Por último, si el trébol germina, has de cuidarlo para no perderlo; la vida te concede lo que has deseado, cuídalo, pon de tu parte y no lo eches a perder, porque una vez visto ese radiante trébol, una vez hecho realidad ese sueño, te darás cuenta que todo el tedioso proceso anterior habrá valido la pena. Y sobre todo, nunca jamás te rindas ni pierdas la esperanza, nunca sabes cuándo la vida puede sorprenderte.