19 jul. 2012

El camino


El camino de la vida, hace tiempo que empezó a ser bastante sombrío, abrupto y confuso. Cada vez más, hasta el punto en que es imposible ver más allá de unos pocos metros. No se ve nada, sólo puedes ver por donde vas pasando. Unos cuantos pasos atrás he empezado a andar por un puente, un puente del que no se aprecia un fin, y por supuesto no se sabe a dónde va a parar. Se tambalea a cada paso y mientras van cayendo rocas de lo alto de alguna colina cercana. Llegados a este punto no hay opción que valga. Volver atrás te llevaría a un camino que tal vez esté ya destruido. Sin embargo con un pequeño salto puedes poner fin a todo esto ¿y si...?
La idea del salto al vacío es tentadora, tendrías por fin la tranquilidad que nunca tuviste, ese sosiego que llevas toda la vida esperando, por fin silenciaría todas esas voces en tu mente. Sin embargo tampoco hay elección, has arraigado un vínculo con gente de este mundo y son esas raíces las que te han impedido dar antes ese salto. Y recuerda que por suerte o desgracia fueron creadas por tu propia voluntad. Ni siquiera tienes libertad suficiente para elegir, ya has vivido esto antes, cuando eliges un camino la vida te aparta de él y vuelves a empezar. Y eso no es todo, también has perdido el combustible, esa fuente de energía que te hacía poner todo tu empeño en seguir y avanzar por ese camino, la ilusión, la motivación. Y ahí estás, en medio del frágil puente mientras todo se derrumba a tu alrededor, avanzando con lentitud y desidia hacia no se sabe dónde, encadenado a este mundo y cada vez más muerto interiormente, cansado de escuchar siempre las mismas voces dentro de tu cabeza, que eventualmente ignorarás. Cuánta impotencia, cuánta confusión. No hay respuesta a tus preguntas, no hay elección, no esperes nada, ni siquiera esperes el fin, sería ponértelo demasiado fácil. Sólo sigue.