21 feb. 2011

Odio y maldad


El odio, sentimiento destructor por excelencia, todos lo hemos sentido, todos lo hemos vivido... pero no todos lo superan. El odio puede tener muchas causas, puede ser por miedo, como cuando un pequeño agredido en el instituto odia y teme a los peces gordos abusones; puede ser por sed de venganza, cuando queremos que alguien pague por lo que ha hecho; puede ser por pura envidia, puede tener muchas causas, incluso un amor fallido. En mi caso particular ese rencor vino por sed de venganza hacia lo que en su momento consideré una traición de la gente más cercana a mi, sangre de mi sangre, y de ese sentimiento me cegué, mi alma oscureció del todo y dejé que se apoderara de mi, total, no tenía nada que perder. Muchos eran los días que fantaseaba, muchas eran las noches que soñaba con consumar mi venganza, desde la más absoluta discreción, mientras actuaba en mi día a día como cualquier hijo de vecino. Pero ahí no acababa la cosa, se extendía, se hacía incontrolable, adoraba la guerra y la violencia, cometía injusticias porque tenía la extraña certeza de que en mi caso estaba justificado. La simple idea de hacer aflorar sus más oscuros sentimientos a todo el mundo, haciendo que acaben los unos con los otros, esbozaba en mí una sonrisa cuanto menos inquietante. La herida en mi orgullo había gangrenado hasta pudrir por completo mi alma, y el odio se transformó y se convirtió en malicia. ¿Cuál es la diferencia?, se preguntarán algunos, es muy fácil hacer daño y causar el mal estando cegado por el odio, o incluso en un arranque de ira, siendo inconsciente durante breves instantes, pero sólo la malicia, la maldad pura, hace daño desde las más absoluta tranquilidad y consciencia, y disfruta de ello, sonriendo ante el dolor ajeno. Durante un tiempo ese fue mi estilo de vida, me divertía y me desahogaba, pero no evitaba que siguiera atormentándome, era un alivio pero no una cura, más bien todo lo contrario. Un día me puse a pensarlo detenidamente y me dije: ¿qué coño estoy haciendo con mi vida?¿tan triste es que mi único entretenimiento es hacer el mal a los demás?¿y si no estuviesen, o les dejara de afectar?¿a qué me dedicaría entonces?¿con qué me aliviaría? Por suerte no era demasiado tarde, supe reaccionar y cambiar, aunque esa maldad se quedó impregnada y amenazaba con salir cada vez que algo me salía mal. Tuve que crear una coraza imaginaria para que nada me traspasara, nada me afectara, así evitaría que saliese, hasta que desapareciese del todo. Creo que puedo afirmar con toda certeza de que ya no está, o ya no manda sobre mi, ya no tiene razón de ser.
En definitiva, el odio no trae nada bueno, y a partir de él no puede ir nada a mejor. Tal vez produzca un desahogo momentáneo el hecho de maldecir a cualquier persona, mientras ésta sigue con su vida tranquilamente y sin enterarse de nada, obviamente la persona resentida es la única afectada. Y esto es lo más suave que puede ocurrir, si se llega más allá, los efectos negativos se multiplicarán y no habrá marcha atrás. Nadie se siente mejor odiando, la gente tiende a engañarse constantemente creyendo que se encuentra bien cuando no es así, el rencor da a la persona odiada más importancia de la que en realidad debería tener, lo cual es una sandez, lo que me lleva a pensar en una nueva causa del odio, y tal vez la más importante, la ignorancia.

4 comentarios:

  1. ''sólo la malicia, la maldad pura, hace daño desde las más absoluta tranquilidad y consciencia, y disfruta de ello, sonriendo ante el dolor ajeno.''

    Y es esa maldad pura la que te impregnaba el alma y no te permitía, aunque lo quisieras, ver en claridad... Por suerte escapaste, enmendaste tu error y no dejaste que te cegara por tiempo indefinido.

    Sentir odio es humano, todos lo sentimos en determinados momentos y en determinadas circunstancias, nos hace ver que aún somos capaces de sentir, aunque sea un sentimiento repugnante que puede llegar a torturarte el alma y llevarte a la perdición... Pero luchaste contra él y sobreviviste, admirable realmente.

    ''lo que me lleva a pensar en una nueva causa del odio, y tal vez la más importante, la ignorancia.''

    Gran final, sí señor. Y como siempre, me has conmocionado con tus palabras. Son sinceras y llenas de sentimiento, muestran una parte de ti que no es visible a primera vista pero que merece la pena conocer.

    Gracias, de nuevo, por confiarme el honor de leerte. Si me lo permites, quizá mi perfeccionismo extremo se rinda y yo te muestre algo mío, me encantaría saber tu opinión.

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  2. +1 a Boleyn.

    Es que no me queda nada que decirte sobre este texto, sabes que el final me ha llegado muchísimo, su-bli-me.

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  3. Me ha gustado mucho el texto Chouly :)

    Y aun a riesgo de repetirme (no he leído los comentarios de aquí mis compañeras jaja) me alegro de que hayas salido de ese pozo en el que el único perjudicado, realmente, eras tú...

    Odiar es una escapatoria "fácil" para alejar los problemas, para no enfrentarse a ellos... Es una especie de coraza que no nos deja ver más allá, ni siquiera nos deja ver que quien más sufre con ello es uno mismo.

    Me alegra que tú hayas sabido ver todo esto y dejarnos ver tu verdadero y GRAN "yo". Ya sabes qué te dije el otro día, hay ciertas cosas que dicen mucho de ti :)

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  4. Hay que amar lo que es digno de ser amado y odiar lo que es odioso, mas hace falta buen criterio para distinguir entre lo uno y lo otro."Robert Lee Frost"

    Muy bueno Andrew.

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Pues eso