25 jul. 2011

La felicidad


La felicidad, tan inalcanzable para algunos, tan complicada para otros. La gente común y corriente tiende a pensar en la felicidad como algo que deben alcanzar a toda costa, algo que les dará sentido a su vida o que les permitirá vivir en paz y armonía, alejados del sufrimiento propio que viene inherente al hecho de vivir. Cuán equivocados se encuentran todos estos individuos, puesto que no sólo no son conscientes de lo desgraciados que se sentirán consigo mismos mientras no alcancen esa supuesta felicidad, sino que encima no saben en qué consiste siquiera. La felicidad ni es inalcanzable, ni es complicada, ni te aleja del sufrimiento, y por supuesto no es ninguna meta que alcanzar; una forma metafórica de expresarla sería decir que la felicidad no es el lugar al que llegar, sino una forma de andar por el camino por el que se anda. No se llega a ser feliz, se es o no se es, y así se vive, punto. Otro error que suele cometerse es pensar que para ser feliz hacen falta cosas, lo que sea, sea material o abstracto, y esto no es para nada cierto. Lo único que hace falta para ser feliz es querer serlo, y por supuesto no es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita, puesto que disfrutará de mayor libertad y fluirá con la vida, le lleve donde le lleve. También se tiende a creer que vivir feliz de manera continuada y aparentemente perpetua es imposible, puesto que “siempre puede haber algo que te estropee el día”... caemos en otro error, absolutamente nada puede “estropearte” el día, o la semana o el mes, si uno mismo no se lo permite. A veces basta un simple cambio de chip, mirar el lado positivo que existe en todas las cosas que nos ocurren, para ver que realmente somos mucho más afortunados de lo que creemos, y por lo tanto, seguir sintiéndonos felices y con buena estrella. Y esta es una de las claves más importantes, como he dicho antes la felicidad no implica que no ocurran cosas que tengan el potencial de hacer sufrir, pero depende de cada persona si otorgarle a esto la capacidad de afectarle negativamente, lo importante no son las dificultades, sino la forma de afrontarlas, eso es lo que hace la diferencia entre una persona feliz y otra infeliz, entre una persona ganadora y una perdedora. Obviamente si ha ocurrido algo que para el parecer del individuo que lo sufre es malo, tenderá a reaccionar negativamente en un principio, puesto que así es como la sociedad y el entorno le han “programado”, pero si en lugar de tener ese suceso concreto en mente, carcomiéndole el cerebro, se despejara y se dedicara a pensar en cosas que no tengan nada que ver y le aporten tranquilidad, o se dedique a meditar, todo eso se haría mucho más llevadero. O incluso sólo cambiando el punto de vista y viendo el lado positivo, esto se puede hacer también.
En definitiva, la felicidad no se encuentra fuera de nosotros, se encuentra dentro, por lo tanto no hemos de buscarla fuera, sencillamente tenemos que cambiar ciertas cosas dentro de nosotros, y podremos vivir en esa anhelada felicidad, si es que la anhelamos, por supuesto.

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